El jueves 23 de abril de 2009 la portada del períodico Primera Hora estremeció nuestra conciencia como pueblo. “Una foto para recordar,” como nos indica Nilsa Pietri en su blog en Primera Hora, nos acompañará por mucho tiempo. La desnudez física e íntima de la tragedia que captó la foto sacó a la violencia doméstica de la intimidad de la pareja y la trajo a nuestro espacio público. Es un llamado a confrontarnos como puertorriqueños con una de las caras más crueles de la violencia: la violencia doméstica. La semi desnudez de Élida, completamente vulnerable e impotente, pretendiendo encontrar protección de su compañero arrodillada entre un poste y un generador de electricidad, es un llamado a confrontarnos con nuestra conciencia como ciudadanos.
Como si fuera un rompecabezas que poco a poco vamos asimilando, la cara detrás de la foto se va develando. “Habla la fotoperiodista: Ante mis ojos no es un número más”. Nos explica que Elida tenía su misma edad, treinta años, y que su rostro “de agonía y desesperación…es todo lo que ha podido pensar en las últimas 24 horas”. Estoy segura que a muchos de nosotros nos estremeció la foto y también ha ocupado nuestra conciencia, a pesar de que no vimos ese rostro. La hermana de Elida, trató de evitarlo, pero llegó tarde. En “Fue una muerte que se pudo haber evitado”, relata que había salido a encontrarse con ella pues por teléfono le dijo que había tenido una discusión con su compañero. El que Élida haya salido descalza y semi vestida a la calle, huyendo de su agresor, nos da una idea de la magnitud de la violencia.
La presencia de los policías en la foto es otra manera de ilustrarnos que el asunto de la violencia no lo van a resolver los policías. Es un asunto que nos compete a todos. Todos somos en parte responsables de la muerte de Elida, quien además, pudo ser cualquiera de nosotros o de nuestros seres amados, quizás no como víctima de violencia doméstica, pero sí víctima de cada otra de las máscaras de la violencia: el maltrato de menores, el maltrato a los viejos, los asesinatos relacionados con el narcotráfico, la violencia cotidiana y los suicidios. Como ciudadanos tenemos que propiciar resolver nuestros conflictos sin violencia, comenzando con nuestros hijos, en nuestra familia y en nuestras comunidades.
En mi calidad de estudiosa del fenómeno de la criminalidad en Puerto Rico felicito a Primera Hora, a la fotoperiodista Teresa Canino y a los directores que tomaron la decisión de publicar la foto y de posteriormente ir develando el rostro de la violencia que cegó prematuramente la vida de Élida. Confío que esa foto pueda concienciar a todos en nuestro pais sobre la violencia que nos rodea y evitar muchas otras muertes. La muerte de Élida, no puede ser un número más, sino que es un llamado a que este pueblo despierte y detengamos los muchos rostros de la violencia.
0 Comments on “Una foto para movernos a actuar”
Leave a Comment
You must be logged in to post a comment.